Testimonio Anónimo
Me detectaron depresión después de una histerectomía en el mes de febrero del 2019, de hecho, una noche antes de la operación tuve una crisis. 15 días después de la operación me recetaron antidepresivos; 20 días después asistí con mi psicólogo y me envió a respirar y caminar bastante. Para el médico que me operó yo tenía ansiedad en ese momento… Igual que mi psicólogo me envió a caminar y en cuanto pudiera, a hacer ejercicio.
Cabe mencionar que el psicólogo ya me había tratado de otras cuestiones sentimentales, hecho por el cual, su sugerencia era que yo no debía dejar de hacer ejercicio. No por salud física, sino por salud mental y emocional.
A un mes de la histerectomía perdí cerca de 10 kilos por la depresión, no dormía, no comía, y sólo podía salir a caminar con los perros sin que me diera pavor.
El regresar a trabajar a la oficina con un traslado de 2 hrs en transporte público fue una tortura. Tenía pánico de que se llenara el vagón del metro. Padecía ataques de pánico. Busqué opciones de transporte y rutas, una de ellas fue la ecobici. Me dio de alta el cirujano e intenté regresar de Palmas a Metro Bellas Artes… Y lo hice… Así por 2 semanas… Sentí un respiro al poder encontrar el metro de forma que no me diera temor. El psicólogo entonces me sugirió tomar la bici de ida… ¿¡De ida!? Pfff… ¿Qué le pasaba? ¿¿¡¡No ha leído las noticias de los accidentes??!! Pasé esa noche sin dormir… Por la mañana entré a twitter y ¡oh sorpresa! Así como epifanía, un mensaje de un grupo llamado @YoTeCuidoEnBici no podía creerlo, leí varios mensajes en sus acompañamientos y me decidí a escribirles, para el jueves fue mi primer acompañamiento de dos que tuve.
Erick el ciclista que me acompañó me dijo que no era la única que me causaba mas temor hacer recorrido en la mañana que en la tarde, que es una estadística (eso ayudó mentalmente), y su mensaje que era una ciclista urbana en potencia fue la gota que ayudó psicológica, mental y sentimentalmente.
Tuve una segunda operación en agosto por una hernia hiatal. Otra vez la ansiedad: ansiolíticos desde que ingresé al hospital. Tuve que empezar a caminar de nuevo hasta hacer zurcos. Mis benditos perros me ayudaron bastante, después de un mes de la operación: a nadar. No podía hacer bici aún, pero el ejercicio me ayuda a canalizar el estrés del transporte público. 3 meses después de la operación al fin me permitieron regresar a la bici.
Al día de hoy ya no tomo medicamentos para la depresión ni la ansiedad, estoy al final del proceso con el psicólogo, en cuanto siento que ese sudor de manos viene empiezo a respirar lenta y profundamente y camino, mis perros salen como nunca a pasear, son mi apoyo, y la ecobici una aliada y un gran respiro de ida y regreso al trabajo.