Este testimonio es compartido de forma anónima.
Lidiar con la ansiedad es en general algo a lo cual te acostumbras, aunque no lo quieras. Y eso no está ni de cerca bien. Todavía recuerdo los días en que no sufría desrealización/despersonalizacion (sensación de estar fuera del cuerpo mirando hacia adentro o sensación de que lo que ocurre alrededor de uno no es real); la vida transcurría a su tiempo y forma: de la forma correcta, presente, viva. La ansiedad me quitó todo eso. Quita lo real de las sensaciones básicas que una persona sin ella posee en su día a día. Para que te des una idea, lo comparo sencillamente como cuando te vas lejos de tu hogar por un tiempo. Con el tiempo tus recuerdos con amigos y familia en tu cómoda casa y su confort aparecen. Recuerdas las sensaciones de cuando eras niño, la comida, el olor, las costumbres. Pues la desrealizacion me es así. No logro encontrar el climax a la hora de mirar el presente que me rodea, de decir «Si, ¡Mierda! estoy viviendo». Ya no existe, porque no lo sientes. Solo lo recuerdas. Vivir con la esperanza de volver a sentirme así tampoco es algo grato, pero lo intento. Mi consejo es ir a terapia y no tener miedo a apostar por fármacos que te ayuden a salir de forma más tranquila, sin tantos altibajos. Luego, de a poco, se dejan y la terapia sigue haciendo su trabajo. Date tiempo.