Esta entrada fue escrita por Fabiola, creadora del blog Depa de Soltera. Inició con este proyecto hace 10 años con la sola intención de guiar a otras en el camino de vivir sola, la independencia y otras emociones. Comunicóloga, creadora de contenido, amante de los perros, el vino, amiga y ex compañera de trabajo, este texto ilustra su camino hacia la salud mental y nos da pequeños grandes consejos para cuidar de ella.
Me independicé hace 10 años, en aquel entonces trabajaba desde casa, escribía artículos para mujeres y llevaba un tiempo siendo freelance. Y no, de salud mental no sabía nada.
Sinceramente no recuerdo la primera vez que escuché ese término, pero sí recuerdo que para mí la salud mental se resumía en ir al psicólogo. Porque tampoco conocía otros tipos de terapia.
Hoy sé que la salud mental es un equilibrio emocional, psicológico y social. Y también sé, que es lo último que entró a mi depa cuando me independicé.
Los nuevos desafíos…
El primer mes viviendo sola fue una fiesta. No literal, pero sí me sentía así. Yo no me lamenté dejar la casa de mis papás, no me sentí culpable, tampoco me dio miedo. Al contrario, me emocionaba muchísimo valerme por mí misma y encargarme 100% de mí. ¡Pero, oh oh!, nunca consideré temas como el aumento de responsabilidades, las decisiones financieras, la inestabilidad laboral o la misma soledad.
A los dos meses ya me sentía sola. A los seis me había quedado sin ahorros por la mala administración de mi dinero.
Los nuevos desafíos, como pronto descubrí, no eran solo cuestiones logísticas o económicas, sino también emocionales y psicológicas. El manejar mi tiempo y mis recursos se convirtió en una habilidad a desarrollar urgentemente. Sin embargo, lo que realmente me tomó por sorpresa fue la soledad. No la soledad de no tener a alguien físicamente presente, sino la soledad emocional de tomar decisiones importantes sin un sistema de apoyo visible.
La independencia trae consigo una libertad inigualable, pero también un peso de responsabilidad que a menudo subestimamos. En mi caso, esto significó aprender a equilibrar mi vida laboral con mi bienestar personal. Los primeros meses, me encontré sumergida en el trabajo, usando mi ocupación como una forma de evadir mi realidad emocional. No fue hasta que enfrenté una crisis de ansiedad que comprendí la importancia de cuidar mi salud mental. Y no, tampoco supe en ese momento que lo que estaba sintiendo era ansiedad.
Comencé a explorar diferentes formas de cuidado personal. Al principio, eran pequeñas cosas: meditar por unos minutos cada día, salir a caminar, dedicar un tiempo a leer algo que no estuviera relacionado con el trabajo. También empecé a valorar la importancia de estar acompañada. A pesar de mi independencia, me di cuenta de que necesitaba construir una red de apoyo. Ya no solo amigos para salir, sino personas con quienes poder hablar abiertamente sobre mis preocupaciones de “adulto independiente”.
Con el tiempo, estas prácticas se convirtieron en rutina. Aprendí que la salud mental no es un destino, sino un hábito. Hubo días buenos y días malos, pero logré mantener un equilibrio y ser consciente de mis propias necesidades. Pero sobre todo, logré atender una a una y poco a poco.
Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que mi independencia no fue solo sobre aprender a pagar la renta o hacer el súper, sino también sobreentender y cuidar de mí. En estos años, he aprendido a ser más paciente conmigo misma, a aceptar que no tengo todas las respuestas y que está bien pedir ayuda. Este entendimiento ha sido, en muchos aspectos, la verdadera clave para vivir una vida independiente y plena.
La salud mental: un camino de bienestar
Primero, tengo que aclarar que no soy experta y que el camino de la salud mental es muy personal, pero, me gustaría aprovechar para compartir algunas estrategias y pequeñas actividades o ejercicios que pueden ayudarte a iniciar este camino de bienestar personal:
- Establece una rutina: Mantén horarios regulares para despertar, comer, trabajar y dormir. La estructura puede proporcionar una sensación de normalidad. Puede parecer algo simple, pero la regularidad es una amiga silenciosa de nuestra psique.
- Practica la atención plena: O lo que viene siendo el mindfulness. Dedica tiempo cada día a prácticas de atención plena como la meditación, ejercicios de respiración o yoga. Esto ayuda a reducir el estrés y aumenta la conciencia del presente. Aunque sean 10 minutos, créeme que hacen la diferencia.
- Ejercicio físico regular: El ejercicio no solo beneficia tu salud física, sino que también es un gran impulso para tu salud mental. Intenta incorporar alguna forma de actividad física en tu rutina diaria. Ya sea un paseo por el parque o una sesión de baile en tu sala, lo importante es moverse.
- Alimentación balanceada: Una alimentación saludable puede influir positivamente en tu estado de ánimo y energía. Ojo, esto no tiene nada que ver con dietas restrictivas o de olvidarte de las botanas, es simplemente mantener una alimentación base nutritiva.
- Duerme lo necesario: La falta de sueño puede afectar seriamente tu bienestar emocional y mental. Intenta dormir entre 7 y 8 horas cada noche. Considera tu dormitorio un santuario del descanso.
- Construye relaciones saludables: Mantén contacto con familiares y amigos. Las relaciones de apoyo son fundamentales para nuestro bienestar emocional. Invítalos a tu depa, ve a visitarlos, haz videollamada o márcales por teléfono. La tecnología, bien utilizada, puede ser un puente y no una barrera.
- Busca ayuda profesional si es necesario: No dudes en buscar la ayuda de un terapeuta si sientes que tus problemas de salud mental son abrumadores. No hay mayor acto de valentía que admitir que necesitas apoyo.
Y last but not least:
- Toma el control de tus finanzas: Por nada del mundo esto lo dejaría fuera. Armar un presupuesto, tener ahorros, llevar un control de tus gastos y tener un fondo de emergencia, créeme, que va a aportar a tu salud mental. La tranquilidad y paz financiera es necesaria.
- Diversifica tus ingresos: No importa si tienes un trabajo “estable”, recuerda que nada es permanente. Así que quítate esa sensación de “¿y si me corren?” y mejor buscar tener más de un ingreso para minimizar las probabilidades de encontrarte en un problema de desempleo que afecte directamente a tu vida independiente.
La salud mental es un proceso único
Recuerda que cuidar tu salud mental es un proceso continuo y personal. Lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra, así que es importante encontrar las estrategias que mejor se adapten a tus necesidades y estilo de vida. Celebra tus logros, por pequeños que sean, y recuerda que cada paso, incluso los retrocesos, son parte de tu viaje hacia un bienestar más pleno y auténtico.
En este espacio de independencia y autodescubrimiento, cada uno de nosotros tiene la oportunidad de convertirse en el diseñador de su propia vida, creando un camino de bienestar con todo y los sube y baja de nuestras experiencias, emociones y decisiones diarias. Y aunque a veces parezca que todo sale mal y no hay una luz al final del túnel, no dejes de avanzar, quizá estás a un paso de ver un destello.
Vivir sola me ha enseñado que el autocuidado no es un lujo, sino una necesidad. Es el combustible que me permite seguir explorando, creciendo y, sobre todo, disfrutando del viaje. Y en este viaje, espero que encuentres tu ritmo, tus herramientas y tu camino hacia la paz interior y la alegría genuina.