Testimonio 14: ¿Por qué me auto violento?

Esta es una entrada por Adriana Zepeda Colorado, periodista y voz detrás de @labocacoqueta en Instagram, donde puedes seguirla y escuchar la plática que dió sobre este mismo tema.

En el marco del mes en el que se conmemora el Día Internacional de la Mujer es inevitable hablar de la violencia contra las mujeres y niñas, ya sea económica, psicológica, sexual o física y en todos los entornos, laboral, familiar, social, digital o en línea. Tan sólo en México, en el 2021 del total de mujeres de 15 años y más, 70.1% dijo haber experimentado un acto de violencia. De igual forma, este tipo de violencia es el más recurrente en todo el mundo. Es abrumador pensar que a diario mujeres y niñas en todo el mundo tenemos que activar nuestro modo de supervivencia para lidiar con un entorno altamente hostil. En este estado emocional constantemente estamos segregando sustancias como la adrenalina, una hormona que segregamos para mantenernos alerta y que, en una situación de peligro o riesgo, puede ayudarnos a salvar la vida, de ahí que vivir en constante alerta resulta agotador en todos los sentidos. 

¿Qué es la violencia y la auto violencia?

Afortunadamente, cada vez se tiene una visión más clara del alcance y los matices de la violencia. Esta es la definición de violencia que hoy en día maneja la Organización Mundial de la Salud (OMS): “El uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”. Dentro de los tipos de violencia que especifica la OMS hay uno en particular que vamos a abordar aquí, la violencia autoinfligida (comportamiento suicida y autolesiones), aún con todo y que esta definición busca ser precisa si se dan cuenta, la OMS, sólo considera como auto violencia los casos en donde la violencia es muy evidente o extrema, y más si son físicos, por ejemplo, el cutting (autolesiones con objetos punzocortantes) entra dentro de esta clasificación. Sin embargo, ésa es la expresión más “escandalosa” de este tipo de violencia. Hay otros tipos de violencia autoinfligida mucho más sutiles o validados, con los cuales también convivimos todos los días. Hablo de todas la veces que nos auto castigamos por equivocarnos, de todas las veces que nos exigimos de forma sobrehumana, de todas las veces que nos maltratamos con palabras, de todas las veces que sostenemos una situación incómoda o dolorosa solo porque nos enseñaron que aguantar es recompensado (con qué, quién sabe), etc. Sí, todo eso también es violencia autoinflingida porque daña nuestra autoestima y amor propio. ¿La habías visto así? ¿No? Justo eso es lo más peligroso, no ser conscientes de las formas en las que nos violentamos. 

¿Cómo hacer consciente la auto violencia?

Así como sucede en Alcohólicos Anónimos, en donde el primer paso para la sobriedad es aceptar que se tiene un problema en la forma de beber alcohol, acá el primer paso es conocer las diversas formas en las que la auto violencia se puede expresar y conocer de dónde surgen estas dinámicas tan arraigadas. Traerlas a la conciencia nos da la oportunidad de trabajarlas y de sanarlas, pero sobre todo, nos da la oportunidad de eliminar actos violentos de nuestra vida. De forma particular, te platico que para mí fue muy revelador saber que este tipo de violencia existía y que, de hecho, yo la ejercía conmigo misma y, por supuesto, también con los demás, pero ése es otro tema. Entonces éste es el único tipo de violencia que está completamente dentro de nuestra jurisdicción o en nuestras manos resolver/transformar. ¡Ésa es una buena noticia! 

En mi caso, como parte de mi proceso terapéutico formé parte de un Círculo de Mujeres, esta terapia grupal que cada vez es más común escuchar, y uno de los primeros ejercicios que viví dentro del círculo fue el de hacer mi propia lista de las diversas formas en las que estaba ejerciendo violencia contra mí misma. Por supuesto, como en cualquier círculo, el espejeo como herramienta de escucha con las otras mujeres me ayudó mucho a aclarar mi sentir, asimismo, de forma previa las guías nos dieron una plática en las que nos explicaban el esquema del porqué nos violentamos y por qué cada tanto necesitamos nuestra dosis de sufrimiento.

Vamos por partes. En este enfoque de los Círculos, o al menos en el mío, una de las premisas es que conectes con tu esencia, con lo que realmente eres, no con lo que haces, sino con lo que eres, con tu ser, pero normalmente por heridas, patrones de sobrevivencia, por nuestro entorno… al crecer olvidamos o dejamos a un lado nuestra esencia, entonces cuando no estamos conectadas con lo que somos comenzamos a vivir desde el miedo y la inseguridad. En este estado emocional lo más seguro es que nos vamos a violentar, vamos a sostener dinámicas que nos lastiman y dañan; nos auto violentamos. 

Te comparto aquí una parte de la lista que hice en ese entonces de las formas en las que yo me estaba violentando:

Yo Adriana, me violento al…

Compararme con mis amigas, si ellas son más valientes, más bonitas, más populares…

No darme el descanso que necesito.

No darme espacios a solas.

No saber recibir cariño o no saber pedirlo.

No pedir ayuda.

No pasar tiempo de calidad con mi familia.

Querer que todo esté bajo control. 

Dudar de mí.

Al postergar mis citas médicas.

Al no tomar agua, aún sabiendo que lo necesito.

… 

¿Te resonó alguna? Pero también es cierto que cada quien tiene sus propias formas de violentarse, a veces puede ser exigiéndonos mucho, al pensar demasiado en el futuro o en el pasado, al aferrarnos a una tristeza o al no ser amables con nosotras. 

¿Por qué sostenemos dinámicas de miedo e inseguridad?

Aquí surge la pregunta, ¿por qué hacemos eso? Agárrate, esto es fuerte. Porque necesitamos nuestras dosis de sufrimiento, nos hacemos adictas al sufrimiento. En el Círculo, las guías que también eran terapeutas, nos hablaron de dos patrones que surgen de este tipo de violencia: la Poderosa (Superwoman o Tirana) y la Víctima. La primera es aquella que aguanta todo, es súper fuerte, resiste cualquier embate, ella sola carga al mundo y es masoquista porque hasta se vanagloria de la forma en que se auto violenta o se ríe de ello. Luego, está la Víctima, ésta al contrario, es inmóvil, normalmente se siente perdida, vacía y cede su poder, entonces deja que la maltraten, no sabe poner límites. Si te das cuenta en ambos perfiles, la Poderosa o la Víctima, existe violencia, en una ella se dice o se maltrata y en el otro, simplemente deja que le pase todo lo malo. ¿Y tú dónde te ves, con qué patrón te identificas más? Esto solo es para que tengas un poco más clara la forma en que podrías violentarte, recordemos que la Poderosa y la Víctima sólo son las dos caras de la misma moneda, porque con ambas nos hacemos daño. 

Entonces la violencia que nos auto infligimos surge del miedo porque:

No sé reconocerme

No sé verme

No sé amarme

No sé cuidarme 

No sé valorarme

En resumen, no conozco el amor, el amor propio. Si te das cuenta, cuando buscamos definiciones sobre el amor propio surgen valores como:  

Respeto

Crédito

Cuidado

Reconocimiento

Valoración

Satisfacción

Gozo

Cariño

Y es ahí donde surge la oportunidad de tomar responsabilidad para re-aprender a amarnos. Las emociones juegan un papel importante en nuestra salud mental y cuidar de ella también es nuestra tarea, sí, podemos buscar apoyo, ayuda, acompañamiento, no tenemos que hacerlo solas, pero la toma de responsabilidad sí es completamente nuestra. 

Si ya en este punto del texto detectaste que quizá a veces eres muy dura contigo y que te gustaría aprender nuevas formas de relacionarte contigo misma, de una forma más empática, más compasiva, haz tu propia lista de frases o situaciones en las que te violentas. Verás que al escribirlas podrás tomar conciencia, vas a sacar a la luz lo que necesita ser visto y también podrás accionar de forma concreta para empezar a darte el mismo cariño que le das a tus seres queridos.

De corazón, deseo que este tema haya sido revelador y, sobre todo, que sea sanador para ti. 

En mi perfil realicé una plática, si te interesa escuchar más a detalle el tema, puedes verla acá: https://www.instagram.com/p/C4JLhbTumut/

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